lunes, 28 de mayo de 2012

Las venas abiertas de una España en ruinas

Rajoy I de España y V de Alemania. O al revés. Da lo mismo que lo mismo da. Poco han cambiado las cosas desde aquella época dorada en la que no se ponía el sol. La crisis actual es una repetición de la historia, de la injusticia, de la miseria, del derroche, de la represión, repetidos como tragedias, un tropiezo sistemático con la misma piedra que acabará por descalabrarnos a todos.


La historia la escribe el poder

En aquellos tiempos del inicio del reinado de los Austrias, como en los tiempos de ahora, la opulencia de unos pocos elegidos se cimentaba sobre el sufrimiento de la inmensa mayoría. Las tierras dominadas por la Corona española se extendían de continente a continente. La gloria del imperio parecía ser la envidia del mundo occidental, las riquezas de América llenaban las arcas, hasta España llegaban de todas partes del mundo los mejores y más lujosos productos de todos los confines del mundo conocido. El orgullo de ser español no cabía en las corazas de sus nobles caballeros.

La época dorada, lo llamaron los historiadores del poder y del reality, pero nada más lejos de la realidad. La población indígena de América latina era brutalmente aniquilada, sus pueblos destruidos y sus recursos expoliados, a la vez que miles de esclavos eran arrancados de África para trabajar en las minas y campos de cultivo en las colonias. Al mismo tiempo el pueblo llano español padecía hambrunas y miserias devastadoras, mientras el precio de los alimentos y las mercaderías crecía sin parar. Para contentar a las masas de la metrópoli y sobre todo contenerlas ante la injusticia se les ofrecía mucho circo y poco pan: la alusión de las victorias militares del imperio y los festejos reales ofensivamente opulentos contentaban al pueblo tal y como ahora se ofrece la victoria de España en el mundial.


La segunda conquista

En el diario del Descubrimiento, Colón escribió 139 veces la palabra oro. Y a por ese oro se lanzaron en oleadas los conquistadores. A tiro de arcabuz y golpe de espada se abrían paso guiados por la fiebre de delirios de grandeza que causaba aquel metal que convertía labriegos en caballeros y en obispos a los monaguillos. Cinco siglos después, mientras se celebraba el V centenario del descubrimiento, las recién nacidas multinacionales españolas, paridas por las madres de la privatización, ya estaban de nuevo embarcadas en su aventura colonial, dispuestas a “hacer las Américas” en el Jardín del Edén. Jugaron con las palabras, y donde se decía expolio ellos dijeron inversión. Con una violencia mejor maquillada y los mismos engaños de espejos y fuegos de artificio, los descendientes de los conquistadores barbudos colocaban sus banderas en los pozos de petróleo, ponían sus siglas sobre las cajas de ahorros locales y fundaban sus sedes sobre las cenizas de Tenochtitlán.


La deuda como forma de dominación

Durante el reinado de Carlos V la nobleza española y la corona pronto se acostumbraron a los flujos constantes de dinero gratis, y perdieron la cabeza y el contacto con la realidad, si es que alguna vez lo tuvieron. Y la historia se repite. De la misma manera en los últimos años las Comunidades Autónomas se acostumbraron al dinero gratis de las subvenciones europeas y olvidaron el ahorro y la inversión. Los bancos jugaron a la alquimia de la especulación financiera e inmobiliaria que generaba dinero sin mover un dedo y los partidos políticos le cogieron el gusto a las generosas donaciones en campaña por parte de las multinacionales por ellos privatizadas, que más adelante devolverían los favores prestados con puestos generosamente remunerados en su organismo asesor.

Entre 1503 y 1660 llegaron al puerto de Sevilla 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata. Desde yacimientos tan inmensamente rentables como Potosí, Guanajuato y Zaquatecas, llegaban a España ingentes cantidades de metales preciosos que suponían auténticas fortunas, pero de ello nada quedaba para el pueblo español. La corona estaba endeudada hasta la médula, debido al coste de mantener el imperio con guerras contra media Europa y los turcos, y el precio pagado por los lujos y la opulencia de la realeza y la Corona. A manos de los acreedores, en su mayoría extranjeros, partían las inmensas riquezas provenientes de América y los impuestos, cada vez mayores, recaudados por el reino. El dinero era destinado a pagar la deuda contraída con los banqueros de Génova, Flandes o Inglaterra. Y es que ya las grandes familias de banqueros europeos, como los Függer, los Weler, los Seros y los Grimaldi habían establecido sus tentáculos por toda Europa, y financiaban a cambio de grandes intereses ambos bandos de la guerra imperial y las grandes obras de la Iglesia, como la Catedral de San Pedro en Roma. Los capitalistas españoles se convertían en rentistas, a través de la compra de los títulos de deuda de la Corona, y no invertían sus capitales en el desarrollo industrial.

La historia vuelve a repetirse. Actualmente, debido a las pésimas gestiones de los anteriores Gobiernos, entre 2007 y 2011 se ha disparado un 70% el dinero destinado a pagar los intereses de la deuda del Estado. Según los Presupuestos Generales del Estado de 2012, durante este ejercicio se irán 28.8481 millones en pagar deuda pública.


A las ordenes del  gran capital  europeo

Carlos V, heredero del imperio por elección comprada, sólo había pasado en España dieciséis de los cuarenta años de su reinado. Ascendió al trono sin conocer una sola palabra de castellano. Gobernaba rodeado por un séquito de flamencos rapaces a los que extendía salvoconductos para sacar de España los cargamentos de oro y joyas, y a los que también premiaba con cargos de obispos, títulos nobiliarios y hasta licencias para conducir esclavos negros a las colonias americanas.

De la misma manera, los gobernantes de los últimos tiempos se dejan comer la oreja por las políticas europeas del norte, dueñas del control del BCE, que exprimen a los países del sur hasta sacarles la última moneda de los créditos contraídos y desmantelan sus estados de bienestar. A los gobernantes que cumplen con la tarea y los servicios requeridos se les premia después con altos cargos en los organismos europeos, puestos como asesores en las multinacionales que les deben favores políticos o como altos directivos de bancos y agencias de calificación.


El derroche y la opulencia

Cuentan que en la época dorada de Potosí hasta los caballos calzaban herraduras de plata. Y cascos de hierro empedrados con esmeraldas y vistosos plumajes. Las damas lucían pedrería y diamantes pulidos y los caballeros vestían finísimos paños bordados de Holanda. En la metrópoli, en cambio, era poco el dinero de la riqueza expoliada que no se dedicaba a pagar los intereses de la deuda. La pequeña cantidad que aquí quedaba se invertía en opulencias improductivas e iba a parar a las pocas manos que manejaban el poder y por supuesto, el pueblo ni las olía. Mientras los nobles de siempre levantaban palacios y acumulaban joyas, los nuevos ricos fruto de la especulación del mercado compraban tierras y títulos de nobleza. El duque de Medinaceli tenía setecientos criados y trescientos el duque de Osuna. Ropas y muebles de lujo, productos exóticos, amplias servidumbres, palacios, fiestas inmensamente derrochadoras. Los excesos de la aristocracia condenaban a España a la impotencia económica. El pueblo padecía una miseria nunca antes conocida. El hambre y las epidemias hacían estragos entre los que conseguían librarse de la muerte en las guerras. El precio de los alimentos, así como la represión, no paraban de aumentar.

La fiesta al dios del dinero fácil, el sacrificio de la razón en los altares de la opulencia y el derroche, el lujo ostentoso y el gasto sin fin a cargo de la deuda se repitieron recientemente también. Aeropuertos sin aviones, estaciones del AVE sin pasajeros, lujosas urbanizaciones en el desierto con verdes campos de golf, coches oficiales de la más alta gama, yates de lujo regalados al Rey, corrupción de políticos y de la Casa Real, empresarios convertidos en nuevos ricos que gastaban en coches de lujo lo que recortaban a sus trabajadores, dinero de los ERE para fiestas y cocaína. Grandes multinacionales y bancos españoles repartían millonarios dividendos a sus directivos mientras recibían dinero público y tramitaban expedientes de regulación de empleo entre sus plantillas. Y el gobierno montaba en cólera cuando nacionalizaban las multinacionales “españolas” en el extranjero mientras callaba ante la bajada de persiana definitiva de miles de PYMES expulsadas del mercado por la crisis y liberalización comercial.

Y mientras, 5 millones de parados, sube el precio del transporte público, se recorta en sanidad y educación, se suprime la cooperación con los países expoliados, se suben los impuestos, se bajan los salarios, se inyecta dinero a la banca y a la iglesia, se aumenta la represión, se recortan los derechos y se facilita el despido y la precariedad laboral.


De la espada a la porra, un paso natural

Durante el reinado de Carlos V todas estas diferencias e injusticias generaban en la metrópoli y en las colonias un malestar social que convertía el imperio en una olla a presión a punto de estallar. El orden y la ley en aquellos tiempos de oscuridad e injusticia se mantenían a base de la espada y la cruz.

Las espadas de los conquistadores imponían la ley del Rey y de Dios en los territorios de América, mientras las espadas de los ejércitos, financiados por la deuda, arrasaban a los comuneros de Castilla que reclamaban el fin de los privilegios de la nobleza y aplacaban a base de masacres las luchas de los trabajadores, como los hilanderos y artesanos de Valencia, que levantados en armas reclamaban dignidad laboral.

El tránsito de la espada a la porra fue un paso natural en la historia de la represión interna, debido al cambio de los tiempos en los que la imagen creada de ficticia libertad importa tanto, y en los que la muerte de los obreros era un precio demasiado caro a pagar para la imagen del poder. Y así las porras se lanzaron contra los estudiantes valencianos o los indignados catalanes de la misma forma que las espadas limpiaban de protestas los campos de castilla años atrás. Como muestra, un botón: una de las primeras decisiones del nuevo gobierno fue la compra de bombas lacrimógenas por valor de más un millón de euros, días antes del inicio de los ajustes económicos, anticipándose a la reacción que pudieran causar.


En el nombre de dios

La espada y la cruz. Por supuesto, la cruz. La Inquisición, fortalecida con Felipe II, perseguía a los hombres de la ciencia y la cultura, a los judíos, a los musulmanes, y todo aquel que cometiese la herejía de pensar diferente. El poder de la Iglesia sobre los mandatos del Reino era total, y bajo su influencia se emprendió la sangrienta evangelización forzosa de los territorios de ultramar y se empezaron las guerras contra los herejes calvinistas del norte de Europa.

Siglos después mientras se recortan hasta la muerte los gastos en investigación científica, los salarios y las garantías sociales, la Iglesia sigue conservando privilegios dignos de otras épocas, manteniéndose la enseñanza de la religión en los colegios mientras se mutilan los temarios relacionados con los derechos humanos y la igualdad, siempre tan peligrosos de conocer.


El enemigo exterior

Para mantener la paz social ante tanta injusticia y despilfarro, Carlos V necesitaba una excusa poderosa que distrajese al pueblo y lo mantuviese unido, y para ello nada mejor que inventar un enemigo común. Así se embarcó el monarca en una descabellada guerra contra Francia, en batallas que llegaron hasta la misma Roma. A la vez se enfrentó a las tropas turcas de Barbaroja, que desde el Oriente traían el peligro de la religión de Alá.

También en nombre de la paz y los valores de Occidente se enfrenta ahora España a los seguidores de Mahoma, inmersa en una guerra en las lejanas montañas de Afganistán en la que ha gastado ya 2.500 millones en una década de conflicto. Son parte del récord de 861 millones de euros que España gastó en operaciones militares, incluida la operación Atalanta en las costas de Somalia, de 100 millones de euros de gasto anual, donde los buques de la armada protegen y mantienen el expolio de las caladeros pesqueros somalíes por parte de las multinacionales atuneras españolas, con sus redes ilegales incluidas. Gastos para tiempos de crisis: permitir el saqueo y además proteger al ladrón.

La monarquía

Y el rey, el poderoso rey. La corona en tiempos de Carlos V derrochaba ingentes cantidades de dinero en lujosos palacetes, monasterios, fiestas, joyas y muebles de lujo, mientras el pueblo llano moría de hambre mendigando a las puertas de los palacios.

Actualmente la Casa Real sigue siendo la institución con menor transparencia en cuanto a sus cuentas se refiere. Pese a todo los gastos totales de la Casa Real, incluyendo su asignación oficial, pueden calcularse y elevarse en la práctica a casi 25 millones, incluyendo los gastos de desplazamientos, el mantenimiento de bienes muebles e inmuebles (que como propiedad de Patrimonio Nacional, se incluyen en su presupuesto específico), el mantenimiento de los 60 vehículos oficiales (que son parte del Parque Móvil del Estado, y se incluye en su presupuesto específico en el Ministerio de Hacienda) y los viajes al extranjero, que son sufragados por el Ministerio de Asuntos Exteriores. Demasiado gasto para un cargo nunca elegido, cuyo único mérito es el de haber nacido con el privilegio de la sangre azul.


La cultura y la educación como peligro social

En la España del Siglo de Oro el imperio de la fuerza despreciaba la educación, el arte y la cultura, sacrificados en los altares de los dioses de la guerra y la opulencia material. En las hogueras de las colonias ardían los libros mayas, junto con las obras artísticas indígenas de oro y plata que se fundían para vender al peso del metal. En la metrópoli se prohibía la importación de libros extranjeros y se impedía estudiar fuera de España. Los estudiantes de Salamanca se redujeron en pocas décadas a la mitad, mientras el clero y la nobleza se multiplicaban sin parar.

El camino se retoma. Se reduce a mínimos la inversión en cultura, investigación y educación. Suben las tasas universitarias, se mercantiliza la educación, se reduce el número de profesores y sus salarios. Se masifican las aulas. El saber no ocupa lugar, pero es peligroso, el pueblo formado puede descubrir que la situación actual tiene más de estafa que de crisis. El sistema educativo español se derrumba a la misma velocidad que huyen los cerebros por nosotros formados, rumbo a los países que nos imponen los mismos recortes que no les permiten investigar aquí.


La historia se repite como farsa

Como vemos, las cosas no han cambiado demasiado. Los tiempos del absolutismo y del imperio en ruinas se han maquillado con máscaras de democracia y libertad. Las clases trabajadoras siguen pagando los excesos y la opulencia de los grupos dominantes, mientras les gritan al oído con sus medios masivos que el problema era que vivían demasiado bien. Se socializan las pérdidas, se privatizan las ganancias. Corren tiempos de precariedad, de injusticia, y por consiguiente de represión.

En palabras Karl Marx: la historia se repite a sí misma, primero como tragedia y luego como farsa. Y esa farsa, esa estafa a la que llaman crisis, por la que todos debemos ceder y sacrificarnos, derechos incluidos, está llegando demasiado lejos. El hombre que no conoce su historia está condenado a repetir sus errores. Es hora de hacer algo, de cambiar algo. Conociendo nuestro pasado y construyendo nuestro futuro.

España y sus gentes se desangran, gota ha gota. Y no serán ellos, los poderosos, quienes tapen la herida que crearon para enriquecerse con los restos del difunto. Las venas abiertas emanan sangre dejando una España moribunda y saqueada, mientras los médicos que pretenden sanarla inyectan a los bancos el dinero destinado a las vendas que la podrían curar.

Pablo García-Inés
www.pablogarciaines.com

*Artículo basado en la información del libro “Las venas abiertas de América latina” de Eduardo Galeano

jueves, 17 de mayo de 2012

El hombre que quiere morir


El hombre que quiere morir” le llamábamos en la columna. No sabíamos su nombre, jamás lo había mencionado. Avanzaba siempre en la vanguardia, a paso ligero, sin cubrirse siquiera. Se lanzaba a pecho descubierto sobre las tropas de Batista, gritando furioso como un toro en estampida. Disparaba por disparar sin apuntar ni controlar las municiones. Se arrojaba hacia las balas de cabeza, pero hasta el plomo parecía temerle. La suerte del suicida, comentaban los guerrilleros.

Quería llegar a la Habana mañana mismo, a lo más tardar. No  importaban los kilómetros, ni los montes, ni el frente enemigo. No dormía. En los tiempos de descanso se adelantaba machete en mano abriendo sendero para ganar tiempo. Solo hablaba para increpar a quien construía trincheras “¡Las madrigueras para los conejos, aquí solo estamos de paso!”. Todos le teníamos cariño, aunque con nadie hablaba. Una especie de admiración y respeto nos hacía seguirle en sus cabalgadas suicidas.

La noche que cayó Santa Clara me habló por primera vez. Se sentía más cerca de casa, y como todos, bebió para celebrarlo. Entre vino y vino me habló de ella. Él, que tan duro y frío aparentaba, se deshacía y se derretía en cada adjetivo. Me habló de sus ojos, sus cosquillas, sus caprichos, la describía y yo la veía en sus ojos, imagen nítida, paseando por el malecón una tarde cualquiera, partiendo el viento en dos mitades con su vestido de flores naranjas, con el mar obedeciendo el oleaje de sus caderas, robando las miradas, deteniendo los relojes.  Él tuvo que elegir, y eligió la lucha. Me habló del duro exilio, y de la carta. Aquella carta con las peores noticias. La habían cogido. La acusaban de haberle ayudado en su huida, y fue declarada subversiva. La imaginaba en las sucias cárceles del régimen y el alma se le partía en mil pedazos. Ahora la revolución le importaba un carajo. Luchaba por ella.

Mientras todos dormían él desmontaba y limpiaba su arma. La columna se quedaría por dos días en Santa Clara, descansando y abasteciéndose. El partiría en la mañana bien temprano. No pensaba esperar un solo día más. Tomaría la Habana él solo si hacía falta.

Fue la última vez que le vi. No se despidió. Dicen que cayó a las puertas de la ciudad, enfrentándose al batallón que protegía la entrada. Dicen que avanzaba furioso, corriendo, disparando y que aguantó hasta la última bala. Otros dicen que se abrió paso tiro a tiro hasta el corazón de la Habana, llegó a las mazmorras del régimen y la sacó en volandas de aquella oscura prisión.
Yo aún le  siento cada tarde, cada vez que el mar ruge contra el malecón me estremezco, la imagino a ella, la veo dibujada nítida en los ojos de él y recuerdo que “El hombre que quería morir”, amaba más la vida que cualquiera.
Pablo García-Inés
Guayaquil 2011

lunes, 9 de abril de 2012

Celebrado en Suiza el Encuentro Internacional por la Paz en Colombia

Pablo García-Inés

Miércoles 28 de marzo de 2012, por Revista Pueblos
 
Durante el fin de semana del 23 al 25 de marzo de 2012 se celebró en Lausana, Suiza, el “Encuentro Internacional por la Paz y la Solución Política al Conflicto Colombiano”. Se trata de un proyecto creado desde la base de la sociedad civil, por parte de ciudadanas y ciudadanos colombianos desde su país y en el exilio, y apoyado por numerosas organizaciones europeas y latinoamericanas. Pretende sentar las bases para una iniciativa de paz nacida desde la diáspora colombiana en Europa, afianzándola con actos similares que se celebrarán próximamente en Suecia e Irlanda.

El objetivo primordial del encuentro era reflexionar sobre la necesidad de abrir un proceso serio y comprometido para la obtención de un paz justa en Colombia. Las principales metas a corto y medio plazo establecidas por los organizadores fueron las siguientes: visibilizar internacionalmente la realidad colombiana, crear escenarios para la salida política al conflicto y fomentar la participación de los migrantes colombianos en la búsqueda de la paz con justicia social.
Reunión en grupos de trabajo en los talleres de la última jornada. Foto: Pablo García-Inés.
En la jornada inaugural y ante un auditorio lleno de participantes de diferentes partes del mundo, representantes de los principales partidos políticos suizos dieron la bienvenida a los presentes, resaltando la importancia de este tipo de iniciativas. A su vez ofrecieron la posibilidad de mediación de sus organizaciones políticas, comprometidos en el histórico papel de Suiza como país neutral con amplia experiencia en varios procesos de paz.
Prestigiosos ponentes venidos de numerosos países presentaron una amplia visión de la realidad histórica, social, económica y política colombiana, aportando algunos datos que profundizaban en la raíz misma del conflicto: Colombia es el tercer país del mundo con mayor desigualdad en el reparto de la riqueza, el 77% de la tierra está en manos del 10% de la población, un 45% de los habitantes viven en la pobreza y de ellos casi 8 millones de personas en situación de pobreza extrema.
Mesa de ponentes durante la intervención del representante del movimiento estudiantil (MANE) Boris Duarte. Foto: Pablo García-Inés.
Para los expertos invitados estas injusticias estructurales explicarían el origen de un conflicto armado de 50 años de antigüedad que arroja unas cifras que corroboran la gravedad de la situación generada: algunos estudios cifran en alrededor de 300.000 las muertes desde el inicio del conflicto y en más de 5,28 millones el número de desplazados internos y refugiados políticos, situando a Colombia en el primer lugar del mundo en este trágico ranking.
El encuentro fue apoyado por numerosas organizaciones como Appel de Genève, Colombianos y Colombianas por la Paz o Movimiento de Víctimas de Estado. Entre los ponentes hubo también exguerrilleros comprometidos con la paz, representantes del movimiento estudiantil colombiano MANE, miembros de las organizaciones campesinas y sindicales y diferentes asociaciones de víctimas. También estuvieron presentes representantes de otros conflictos mundiales que mostraron sus experiencias en sus respectivos procesos de paz y ofrecieron su apoyo directo a la iniciativa del encuentro.

Piedad Córdoba (Creative Commons)

A pesar de su anunciada presencia la ex senadora Piedad Córdoba no pudo acudir finalmente al evento por estar involucrada en el actual proceso de liberación de los retenidos por las FARC. Aun así, los asistentes pudieron escuchar su comunicado a través de un vídeo, donde reafirmó el compromiso de Colombianos y Colombianas por la Paz en la búsqueda de caminos que conduzcan al inicio de un proceso de paz en Colombia, valorando la importancia de esta iniciativa desde Europa. También a través de un video la guerrilla del ELN mostró su respaldo al proyecto, comprometiéndose con el proceso iniciado. El gobierno colombiano finalmente rehusó acudir al acto pese a la invitación de los organizadores.En la última jornada de trabajo los asistentes se organizaron en talleres para presentar iniciativas concretas, centrándose en tres ejes principales: territorio, soberanía y conflicto social; Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario; proceso de paz y acompañamiento de la Comunidad Internacional.

En las conclusiones finales quedó patente la idea de convertir el encuentro en el punto de partida de un proceso serio para la consecución de la paz justa en Colombia.

Tras agradecer la presencia de los cerca de 200 asistentes, los organizadores expresaron su solidaridad con las víctimas y con los presos políticos actualmente en huelga de hambre. Así mismo se mostraron satisfechos con los objetivos logrados, con la esperanza de que este fuese un punto de no retorno para el inicio de un diálogo entre todas las partes que lleve finalmente a la esperada paz en el plazo más corto posible.

Pablo García-Inés. Lausana.

lunes, 19 de marzo de 2012

El origen del agua S.A

Los Haida, habitantes nativos de las islas Carlota, en la Columbia británica, nos explican el nacimiento del agua. Cuentan que al comienzo de los tiempos el águila era dueña y señora de toda el agua del planeta, y la guardaba encerrada en un canasto hermético. Un día el cuervo robó la cesta,  y cuando volaba por encima de las islas derramó el agua sobre la tierra: de esta manera fueron creados los lagos y ríos en donde las aves sacian su sed, y donde vinieron a habitar los salmones, que alimentan las bocas de los hombres de aquellas tierras.

Gracias a aquel cuervo ladrón que regaló el agua al mundo, aquel Robin Hood de la mitología, nacieron los ríos, los mares y las lluvias, y de esas gotas brotaron las gentes,  animales y plantas que de ellas viven y beben. A ese cuervo bandolero le debe la tierra ese mágico líquido que impregna de vida todo aquello cuanto toca y que deja a su paso imborrables huellas de verdor.

Los cuervos que ahora acechan y codician el agua son bien diferentes. Ansían también robarla, pero no para ofrecerla como regalo a las gentes del mundo, sino para fines bastante menos nobles: maximizan beneficios, refrigeran industrias, ,crean gigantescas hidroeléctricas y expolian el oro tan solo para cambiarlo de lugar…Estos cuervos tienen nombres españoles, americanos, ingleses, chinos…visten trajes a medida de caras marcas, se dicen mensajeros del dios del progreso y vuelan en clase preferente sin la necesidad de agitar la alas.

Estas aves de rapiña son recibidas con honores por los presidentes de los países expoliados, que traicionan la ética natural que prohíbe vender lo regalado. El agua que maximiza sus beneficios, cotiza al alza en sus mercados y riega sus campos de golf también limpia la sangre derramada en sus despachos y es la misma agua con el que los cuervos se lavan las manos después.

Pablo García-Inés
Marzo de 2012

domingo, 4 de marzo de 2012

Un ratito en el cielo

Él regresa para la vieja Europa, con el peso de la nostalgia doblándole las espaldas. En la fila de embarque, de entre 200 rostros y 400 ojos anónimos memoriza los suyos, y la suerte quiere (se lo había pedido) sentarlos a su lado.

Busca cualquier excusa para cruzar palabras y miradas, esta vez ya, sin reojos, cuando descubre entre las manos de ella el libro de favorito de él. Hace memoria. No recuerda haberle pedido al azar tanto regalo.

Hablan. Se sienten como Gepeto y Pinocho en el vientre de una gran ballena alada, ansiosa por vomitarles en cualquier parte el viejo continente. Ríen, comen, beben, bailarían si tuvieran espacio suficiente. Se devoran los devorados. Y en ese estómago de moqueta, en ese mundo compartido con pilotos, azafatas y viajeros,  construyen, por un ratito, su hogar.

Sirve la cena la azafata, piden más vino. Sus ojos se miran a gritos, imantados. Hablan de hacerse eternos, de nada serio, de los pretéritos perfectos y los futuros compartidos, de las patas arriba y del mundo al revés y de los nombres náuhatl que pondrán a los hijos comunes que, lo saben, los dos lo saben, jamás tendrán.

Él conocía, presagiaba, lo sabía o lo había imaginado: ella viene de la patria de Sandino y de Darío, en la piel grabado el sol del trópico y en la llama de sus ojos la huella de volcanes.

Atraviesan el océano planeando sobre una carcajada eterna y él ruega al piloto que nunca, nunca, nunca,  le baje de su nube.  Empieza a estorbar el resto de la gente y el incómodo posabrazos que establece la última frontera. El avión duerme y sus bocas callan cuando se encuentran y se descubren bajo las mantas. Él desea que los motores fallen, que se rompa un ala, que caiga un rayo. No con maldad, no, que sobrevivan todos, pero bien lejos de la isla donde ellos caigan. Las luces se van para traer la noche, el silencio. Los pasajeros duermen, todos menos dos. Abajo el mar se bate imponente. Ninguno pierde el tiempo en mirar por la ventana.

En esas horas, en un momento, transcurre una vida, un mundo. Viajan, cenan, beben, duermen, despiertan y desayunan juntos. Asiento con asiento. Toda una vida en un ratito, un solo ratito. Vuelan. El avión aterriza y las despedidas rápidas… van demasiadas. El mundo del suelo se presenta demasiado serio y previsible.

Él camina por el aeropuerto alegre. Solo. Sonríe. Por unos minutos se siente inmortal. Resucitado. Con los pies otra vez en la tierra tras recorrer, por un ratito y para jamás volver, los caminos paradisíacos del cielo.

Pablo García-Inés
Diembre 2011 en algún trocito del cielo

lunes, 10 de octubre de 2011

Le había pedido al azar que te trajera

Yo sabía que vendrías del sur,
de algún país de esos con mas palmeras que prisa.

Te esperaba tal y como eres,
por eso tu voz,
aun con acento lejano,
me resultó tan familiar.

Sabía que compartiríamos camino,
por eso siempre anduve
bien pegadito a la orilla
reservando espacio
para tus huellas.

Sabía que vendrías de tierras revolucionarias,
de pueblitos de guerrillas y claveles
con ritmos latinos y sangre guevaresca.

Te pensaba hija del camino,
de mezclas , y huidas, y nostalgias,
con el hogar construido en las personas.

Te imaginé riendo a carcajadas,
bailándome el agua y el merengue,
con la luna tatuada en la mirada.

Ya me esperaba los vinos, los lagos, los poemas,
las risas, la magia, las ausencias.

Sabía que vendrías y dirías hola como si nada,
trayendo bajo el brazo el sur
y en la piel grabado el sol de tus ancestros.

Te imaginé con todas mis fuerzas
apretando los puños y mordiéndome los labios.
Había pedido al azar que te trajera
y el azar, si le hablas con cariño
siempre escucha a quien le ruega.

Por eso no me sorprendió tu magia,
ni el abismo circular de tu mirada,
ni el pacífico rugiendo en tus caderas
arrastrándome en oleadas a la playa.

Te esperaba, una tarde cualquiera,
impaciente por mirar el mar
desde la misma ventana. 
Pablo García-Inés
               Ecuador. Septiembre 2011

lunes, 3 de octubre de 2011

Exilios I


Corre. No sabe hacia dónde ni por cuanto tiempo, pero corre. Abre a su paso la maleza a pecho descubierto. Atrás quedan la alambrada, los guardias, la picana, el capuchón, el túnel, las rejas. Corre. Tal vez la frontera esté en dirección contraria, pero corre. No siente los cortes en sus pies descalzos, ni los pulmones gritándole basta. Piensa en sus compañeros. En los que quedaron dentro y en los que huyeron con él. Les desea suerte. Recuerda a Raúl, cayendo tras el primer disparo al salir del agujero. Corre. Le pesa el cuerpo y el cansancio, pero corre. No escucha el ladrido de los perros que le buscan ni los gritos de los milicos tras sus pasos.  Las piernas se le mueven solas. Quisiera tener alas. Ya fue un topo reptando en aquel túnel, ahora quisiera ser un pájaro. Imagina con fuerza. Volar. Que el viento le lleve lejos del sonido de sirenas y disparos. No mira atrás. No mira a ningún lado. La imagina a ella. La ve a ella. No siente la primera bala atravesándole el costado. Ni el mordisco de plomo en la espalda y en la pierna. No es su cuerpo el que se desploma inerte. No es su cara la que se hunde en el barro. Él hace ya rato que vuela. Sus alas se baten sobre bosques y praderas. Es libre. Compañeros caídos le reciben con canciones y vinos. Se despide de ella. Antes de caer la noche, alcanzará la frontera...
Pablo García-Inés
Septiembre 2011
Ecuador

miércoles, 28 de septiembre de 2011

¿El hombre o el poeta?


¿Quién existe, quién gobierna
el hombre o el poeta?
¿Quién decide de los dos?
El hombre no es capaz de crear del alma.
El poeta, se alimenta de ellas.

El hombre, sentado frente a la mesa de madera.
La vela, la llama 
bailando el silencio sepulcral.
La mira a ella, la siente.
La ve tan lejos,
estando tan cerca.

El hombre quisiera compartir el fuego.
Tal vez el humo atenuando la luz.
Se mira en el espejo del cuaderno,
buscando al poeta.
Quiere escribir. Escribirle a ella.
El hombre llamando al escritor.
El hombre, cansado de ser hombre.
Y el poeta haciéndose de rogar.

No vendrá esta noche. Tal vez sí.
No es el hombre el que manda.
El hombre obedece. Suplica.
Que acuda el poeta.
¡Que sea él quien dé la cara!
Que aproveche.
¡Escribe poeta escribe!
Ponle arte a los miedos,
Evacúa 
el alma del cuerpo.
Se quema.
¡Escribe poeta escribe!
Sufre bonito y en metáfora.

Olvida al hombre,
Hace tiempo que mueves la pluma.
Le mataste.
Hombre o poeta.
Solo poeta.
Vuelas.
Abajo queda el cuerpo del hombre.
Cerca de ella.
Demasiado lejos.
El hombre queda solo. 
El poeta aprovecha
Se adueña del tiempo
Le mueve la mano.
El puño se para.
Punto.

El hombre vuelve.
La mira a ella.
La desea.
Quisiera compartir el fuego.
Se quema.
Le duele el pecho.
Cada latido.
Se arrodilla.
Coge el cuaderno
Quisiera dibujarla 
meciéndose junto al fuego.
Dibujarla en letras.

El hombre se va.
Se aleja.
Vuelve el poeta.
Baila la pluma cuando el hombre no baila.
El hombre añora.
El poeta canta.
Duerme tan cerca y la ve tan lejos…
¡Te siento tan lejos cuando estás tan cerca!
Me dueles.
Me curas.
Me sé de memoria tu mirada.
Memoricé cada parpadeo.
Te escribo.
¡Para ti mis letras!

El hombre se siente traicionado.
El poeta agradece.
Nace de tu ausencia.
Se lo debe todo.

¡Abraza al hombre!
¡Al poeta le sobran los halagos!
Pero el hombre se muere.
Solo.
Al hombre los versos le importan un carajo.
Quiere abrazarla
La ve tan cerca
Pero está tan lejos…
El fuego la lame.
La guarda en su memoria
Las llamas conocen las historias de los viejos
Ahora tratan de memorizarla a ella.
Llamaradas de sol y sombra dibujándola.
Y el poeta vuelve.
Y la mano fluye.
Para él ha sido suficiente con mirarla
Se crece.
Tus ojos tus labios tus latidos.
Tus cosquillas en la pluma y en el alma.
¡Para ti mis versos!
¡Para ti mis letras!

Se mueve, se gira.
Dibuja la media luna del cielo
de lado a lado de la hamaca.
El hombre la mira.
La arropa.
Le da la espalda.
El poeta habla
nunca habla,
susurra.
El hombre grita
Se enfurece
Se calma

La noche crece
El hombre se tiende sobre la cama de palma.
El hombre duerme.
Solo.
El poeta se muda de  hemisferio.
Seguirá despierto cuando el hombre caiga.
Mientras el hombre sueñe el poeta aguanta.
Mañana, a la luz del fuego,
Se verán las caras.

(En algún lugar de la selva ecuatoriana,
junto al fuego, cerca de ella, demasiado lejos...)

Pablo García-Inés 
 Septiembre 2011

domingo, 28 de agosto de 2011

Por hacerte eterna nacieron mis manos

Una especie de pellizco
en algún recoveco del alma...
Nostalgia...lo define el diccionario...
como queriendo llenar los huecos de palabras,
coloreando de silencios los recuerdos
porque joder,
el blanco y negro me mata.
 Me sabe a ayer
a pretérito siempre imperfecto
y agrisado.
 Y yo te había dibujado
con el cariño del artista a su paisaje
con rojos y verdes y amarillos y naranjas...
a mi lado.

¿Y cómo ahora te borro de mis lienzos mentales?
¿Cómo olvido tus colores y tus trazos?
Ya te tengo tatuada en mis pupilas,
ya he grabado tu compás en mis latidos,
reloj timonel de mis rutinas.

Probé  a quemar las hojas
donde mis letras
te habían dibujado:
Rodeada de palmeras, y silencios,
y baules con tesoros
de viejos libros con olor abuharillado.
Y vientos del sur, y hogueras
y tambores lejanos
Y rojos, y verdes, y naranjas, y azules,
y tú en el centro el paraíso,
el resto,
el paisaje adornando.

Ardan el sol y las sangres
y vuele yo con mi pluma libre,
de hoja en hoja,
dibujándote en palabras.
Tallándote letra a letra
hasta dejar pulida
la piel del alma.

Pues para hacerte eterna
nacieron mis manos,
por robarle al tiempo                                     
el privilegio efímero
de tu magia
y guardarla al cobijo
de una estrofa madriguera.

Y cuando vean mis versos
retorcerse
y adivinen en ellos,
su figura.

Cuando yo hable del mar
y ustedes sientan
el oleaje de sus caderas

Y escuchen una carcajada suya
entre dos sílabas cualquiera,
y yo grite a algún dios
gratitud de por vida
y ustedes entiendan
que el milagro es ella.

Cuando diga nostalgia
y ustedes añoren
aquel lunar de su mejilla  izquierda.

Cuando lean
y la vean y la sientan y la escuchen
con sus verdes, sus naranjas y sus rojos
no me busquen entonces,
no me busquen.

Habré partido
sin pluma ni cuaderno ni palabras
al lugar donde saltan al mar los poetas
una vez pulida
su obra maestra. 
Guayaquil. Ecuador Junio 2011
Pablo García-Inés

domingo, 3 de julio de 2011

La patria, más que el camino, son los caminantes


¿En cuántos trozos se puede repartir el alma
sin partirse?
¿Cuánto de mí
os llevasteis cada uno?
¿Cuántos trozos
de vosotros soy?

Este yo
construido en tantos tús
se alimenta de nostalgias
no de olvidos.

Y nostalgia es todo aquello
y todo aquel
que dejó huella
al compartir camino.

Pablo García-Inés

miércoles, 4 de mayo de 2011

Los invisibles

Eran molestos para los poderosos. Pobres y también baratos. Indios, que ni para cargar servían. 

Para no molestar hablaron bajito. Susurrando durante 500 años. Algunos quisieron levantar la voz. Mas el poder cortó sus lenguas. Pero poco a poco surgieron más voces, y los susurros se unieron, y se hicieron canciones, y de canciones nacieron gritos de libertad.

Ahora un solo grito unísono emerge de las gargantas aymaras del Potosí, de las mayas del Petén,  de las mapuches de Araucánia.

El eco del grito de los mudos tambaleó los cimientos de la gran casa blanca del Norte.

Como pólvora, como ejércitos de hormigas o fueguitos. Paso a paso. Grito a grito.
Aquí. Ahorita nomás. Codo con codo. Se unieron los sueños. Las manos vacías mejor se agarran. Se aprietan más fuerte. Celebrando el grito. Celebrando el silencio. Festín de soñadores.

Al silenciarles les dieron la voz, al doblegarles les irguieron firmes como robles, y al hacerles invisibles…les hicieron invencibles.

El Petén, Guatemala (2007)
Pablo García-Inés

domingo, 24 de abril de 2011

El odio

El odio lo guardo para los dictadores salvapatrias, para los asesinos de sueños, para los banqueros usureros, para los besabanderas. El odio para los torturadores con salario y vacaciones, para la CIA en mi América latina, para los creadores de exiliados, para los fabricantes de armas y fronteras. El odio para los reyes con palacios a mi cuenta, para las sotanas dictadoras de conciencias ajenas, para los siervos orgullosos de sus amos. El odio para el imperio, para los carceleros, para los vendecausas, para los comprotodo, para los traficantes de vidas. El odio para el sistema, la máquina, los quemalibros, el libre mercado. El odio para aquel presidente con casa blanca y sombrero tejano.

Para ti en cambio, princesa, la eterna indiferencia. Porque odiar es sentir…y no te siento ni a ti, ni a tu ausencia, ni a tu recuerdo áspero e incómodo en la memoria del alma.

PABLO GARCÍA-INÉS

martes, 22 de marzo de 2011

Frío

El frío hace
que me sienta vivo.

Vivo,
no de latir y respirar sin más,
no por inercia minutada,
sino vivo
en el más orgásmico
y sincero
sentido de la palabra.

La piel erizada me recuerda
que algo siento,
aunque solo sea
frío.

Tal vez es el alma,
jugando a salirse por los poros.

O recuerdos despistados
huyendo tiritando
del cuerpo que los crea.

Pero que placer mas inmenso
el de hacerse una bola
y disfrutar temblando
del bofetón de cosquillas del viento.

Que placer
a veces
sentir que el frio
calma el arañazo
de tu calor lejano.

Sentir que la llama se apaga..

...y deja de quemar.
PABLO GARCÍA-INÉS

miércoles, 16 de marzo de 2011

Un espejo, una peonza, un calendario.

Y mientras el mundo arde
niños imberbes
comen helados de palo.

Y muertos de risa
juegan a esquivar el sol
en cementerios de payasos.

Observo.
Recuerdo mis prólogos
de una vida sin índices
ni portadas.

Y escribo el recuerdo,
la venganza de la niñez enterrada.

No hubo niños con flores
en el funeral de la eterna inocencia.
Ni finales felices.
Tan sólo un yo que querría ser nadie.
Un tú tratándome de usted.
Un señor enterrando una peonza
en un baúl sin fondo
y con llave.

Volar para que las raíces
no lleguen a las cloacas.
Escribir por el miedo a un folio en blanco.
Y escuchar…escucho.
Escucho y me seduce el silencio
de los parques abandonados.
Y continúo buscando el mejor escondite,
y el puesto de helados.

Pero mi mundo arde,
y se derriten los helados de fresa,
y en mi escondite se ocultan
los adultos exiliados.

Y corro.
No hay casa, ni cruci, ni polis, ni cacos... pero corro.
Huyo del niño al que ahorca mi corbata.
Del señor que viste mi esqueleto.
Del cigarro que mató mi infancia.

Corro, corro, y corro,
pero el calendario me alcanza y me tortura
tachando con cruces negras
las puestas de sol.
Y al mundo le salen granos, y canas, y barba.
Y los príncipes roban a los piratas.
Y los cuentos acaban sin perdices.
Y los helados se derriten
al calor de la inocencia quemada.

Un amargo sabor a cianuro
al masticar segundos
nos recuerda que el tiempo
está hecho de veneno.

Y las estacas
que ahora son espadas de juguete
pronto serán bastones cumpliendo
la función del tercer pie hacia la muerte.

¡Niños perdidos! ¡Niños perdidos!
¡Corred cuanto os permitan las piernas!
Relojes con machetes buscan rastros de inocencia.

¡Niños perdidos! ¡Niños perdidos!
¡Peter Pan ha muerto!
Los relojes son brújulas al cementerio...

Pablo García-Inés
Alpedrete  2003

Zapatistas, la celebración de la derrota

Alrededor de 400 encapuchados, niños mujeres y niños crean en la selva de Chiapas una imagen mística.
La Realidad, principal campamento zapatista, se prepara para recibir al subcomandante Marcos. Una voz en Tzeltal retumba en los altavoces e intuimos que anuncia su llegada. Sus pasos parecen retumbar a lo largo del valle, al tiempo que desciende acompañado por un sequito de zapatistas a los que saca casi una cabeza y dos cuerpos.

En el escenario habla sobre  la dignidad de los pueblos, sobre la hermandad indígena, sobre la justicia, la paz, la lucha, la sanidad y la educación. Creo no ser el único con la piel de gallina. Nadie habla, nadie pestañea, alguno de olvida de respirar. El aire se carga de poesía y utopías. La revolución del fuego y la palabra. Los hijos del maíz. Los por siempre derrotados.

Finalizado el discurso empieza la fiesta. Invitan a cualquiera a subir al escenario. Hay poesía, teatro, canciones. Después un grupo de música, encapuchado entero también, comienza a tocar músicas tradicionales. 400 sombras bailan en la oscuridad de la selva. Nosotros intentamos comprender. Para mi será una bonita aventura de verano. Para ellos la lucha y las derrotas continuaran eternamente. Entretanto, la poesía y el baile se mezclaban con la magia y la utopía hasta bien entrada la noche.

Días antes, el ejército desalojó a  zapatistas que habían ocupado para cultivar tierras en desuso en una región cercana a Las Margaritas. Hubo detenidos, heridos y desaparecidos. Con estacas de maderas se enfrentaron a las tanquetas. Lo perdieron todo. Terroristas, les llamaron los medios y el estado mexicano. Curiosa definición pensé yo, para una guerrilla de campesinos sin armas, que celebra cada derrota con poesías y bailes hasta el amanecer…

Selva de chiapas. México 2007
Caracol La Realidad. Territorio zapatista liberado
PABLO GARCÍA-INÉS

Amo el mundo que pisan mis zapatos

Sueño mucho, trabajo poco,
tal vez espero de la vida demasiado.

Alcoholizo las victorias, poetizo los fracasos,
cuelgo mis versos a secarse en el tejado.

Invierto en siestas y fiestas,
en versos y besos,
en utopías al alcance de mi mano.

Resaqueo las mañanas,
eternizo las noches,
lloro con los telediarios.

Bailo tangos con las moscas de mi cuarto.

Compro relojes por el placer de ignorarlos.

Odio la guerra y sueño con crear una guerrilla en mi barrio.

Pierdo papeles,
encuaderno nostalgias,
verseo los recuerdos
que me hacen daño.

Amo el mundo que pisan mis zapatos.

Pende mi vida de un hilo verde…
tiraré hasta acabar deshilachado.

PABLO GARCÍA-INES